¡El dióxido de cloro es un compuesto químico con más de dos siglos de historia, que se utiliza para desinfectar el agua!

Tomamos agua todos los días y no hemos tenido problemas de deshidratación del cuerpo. Entonces, ¿Es legítimo que los organismos internacionales y nacionales decidan lo que es bueno o malo para nuestra salud o decidimos nosotros, como usuarios responsables e informados?

Queridos usuarios, ustedes tienen la respuesta; yo, por tanto, les voy a relatar las experiencias del uso de dióxido de cloro QCL 10, con mi familia, con mis amigos, con compañeros de trabajo y el uso personal que he realizado de dicha sustancia química.

No se pretende  hablar de algo que no sepa o no me conste; por tanto, soy responsable de mis palabras y no pretendo convencer a nadie, pues solo deseo mostrar los resultados empíricos con evidencias o sin evidencias objetivas sobre la aplicación del dióxido de cloro QCL10) por más de 15 años en  la prevención y mantenimiento del cuerpo humano.

¡Nadie experimenta con su propio cuerpo!

 Ante esta falacia, se puede mencionar que todos los protocolos sugeridos han sido el resultado de la experiencia de los usuarios y que, antes de realizar un protocolo, se ha puesto en práctica de manera personal; por lo tanto, puedo decir que mi cuerpo es un laboratorio.

Debemos entender que cada cuerpo es distinto, que reacciona de diferente manera ante el mismo estímulo; es decir, lo que para unos es un antídoto, para otros podría ser un veneno.

En este espacio no se pretende dar una explicación teórica y metodológica del uso del dióxido de cloro, que no sea verificable, y tampoco se pretende entrar en polémicas innecesarias cuando nuestro objetivo principal es el presentar los hechos que pueden ser refutables o irrefutables que resuelvan problemas de la vida cotidiana en el lugar en que nos encontremos: el hogar, el trabajo, de viaje, etc.

Reconozco que es el primer escrito que realizo y cualquier duda o comentario recibido será tomado en cuenta.

Les seguiré informando… ¡Excelente día!